LA ESTANCIA NEGRA: Año 2024



Agosto



El huevo del cuco, Clifford Stoll, 1990


Me pareció un libro ameno en el que elpropio autor es el protagonista de una historia similar a Takedown, y como tira de un desfase de 75 centavos en la contabilidad para desentrañar una historia sobre hackers que incluye al mismísimo club alemán CCC (Chaos Computer Club).

Como me gusta el hacking y entiendo sobre sistemas Unix, y además, ya peino canas, me hizo mucha gracia ver cómo el autor se mueve entre equipos rústicos, y cómo se las apaña para montarse la historia en una época en la que no se disfrutaba de las comodidades del hardware actual, y en el que los delitos informáticos iniciaban su camino, por lo que nadie les hacía demasiado caso, ni el porpio FBI.

El propio autor hace una reflexión que yo también me hice, y es que siendo un "hippie" del MIT en los 80, acaba acudiendo a las fuerzas del órden que, en teoría, tanto odia.



Septiembre


Cadáver exquisito, Agustina Bazterrica, 2018


Novela corta, y menos mal. La idea es escalofriante, con escenas repulsivas que te hacen retorcerte en el sofá. La premisa de la falta de carne en el mundo y la crianza de humanos para uso canibalesco es una idea aborrecible, pero a la vez sabes que la falta de empatía de la sociedad podría hacerlo perfectamente posible.

Describe con mucha crudeza algunos pasajes, como la visita al matadero, porque te lo imaginas, sabes cómo es un matadero, pero no hay vacas, cabras o cerdos, hay personas.

Te deja un mal cuerpo, pero hace temblar los cimientos de tu humanidad, y eso mola.



Octubre


Una grande y zombie, Hernan Migoya, 2011


Delirante comedia en el que los fachas se convierten en zombis, conocidos como "Los Rabiosos". Una gran analogía entre los fachas de la casposa España que huelen a naftalina, en los que aparecen M. Rajoy, Soraya Saenz, Zapatero, el Rey emérito y Bárbara Rey... y todo envuelto en una historia cada vez más surrealista y absurda.

Es de fácil lectura, y cuando parece que ya no puede sorprenderte más en absurdez, lo hace. Es una gamberrada de libro que, al menos a mi, me arranco varias carcajadas.



Noviembre


Wilt, Tom Sharpe, 1976


¿Como calificarla?, es una novela disparatada y divertida, muy ingeniosa y de una berborrea de Henry Wilt que te juro que tomé hasta notas y todo.

Los personajes son esperpénticos, Wilt es un pusilánime fracasado que desprecia su vida y eso hace que se meta en situaciones divertidas, pero que si lo piensas bien, son tristes y hacen pensar en la propia existencia.

Es cortita y la leí enseguida, porque aunque no atrapa, hay algo que hace que quieras seguir leyendo.



Diciembre


Temblor, Rosa Montero, 1999/2007


Esperaba un libro de ciencia ficción, pero realmente me pareció más un libro de fantasía, aunque no le restó un ápice del interés con el que empecé a leerlo.

Es una comparación con cualquier sociedad, en la que trata la humanidad, la sociedad, y el fanatismo religioso, junto con el equilibrio entre olvido y memoria. Me vino a la mente aquella frase de "quien olvida su historia está condenado a repetirla"

Es un libro corto, se lee bien, no esperes retórica filosófica ni pensamientos profundos.



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